Hay momentos en los que sentimos que damos demasiado. Que nuestra energía se va gota a gota en compromisos, en cuidar a otros, en no incomodar. Decimos que sí… aunque por dentro todo nos grite que no.
¿Por qué nos cuesta tanto poner límites?
Porque tememos decepcionar. Porque confundimos el amor con el sacrificio. Porque nadie nos enseñó esa sutil forma de auto-cuidado.
Pero hay un momento —a veces silencioso, a veces con lágrimas— en el que algo cambia. Y sentimos la urgencia de volver a nosotras. A nuestro hogar interior.
Poner límites no es distanciarse, es encontrarse. No es dejar de amar, es amar desde un lugar más honesto. No es egoísmo, es respeto. Y es que es un cliché pero muy cierto: en cuanto nos sintamos bien, podremos entregar una mejor versión de nosotras a los demás.
Aquí te dejamos algunos tips para empezar a poner límites con amor:
➡ Practica decir “necesito pensarlo” antes de responder.
➡ Escucha tu cuerpo: él siempre sabe cuándo algo no se siente bien.
➡ Escribe qué cosas haces por obligación y cuáles por verdadero deseo.
➡ Toma un momento al día para preguntarte: ¿qué necesito hoy yo?
➡ Recuerda: si algo te incomoda, ya es razón suficiente para darle validez.
Poner límites y decir que “no” cuando es necesario es recordarte que tú también importas. Es empezar a habitar tu vida desde un lugar más verdadero.