Diciembre suele llegar cargado de exigencias.
Cierres, compromisos, listas interminables, compras, reuniones…
y muchas veces, sin darnos cuenta, la Navidad se nos va entre el cansancio y el deber.
En medio de ese ritmo acelerado, vale la pena detenerse y recordar algo esencial:
el verdadero espÃritu de la Navidad no está en hacerlo todo perfecto,
ni en cumplir expectativas,
ni en demostrar cuánto hicimos por otros.
Está en crear espacios de encuentro.
Espacios de calma, también para una misma.
De conversación, de presencia real.
Momentos donde podamos desconectarnos del ruido, de las pantallas y de las comparaciones,
y volver a lo simple: estar en paz, estar juntos, compartir y agradecer.
Para muchas, este cierre de año llega con el cuerpo y la mente agotados.
Por eso, más que sumar tareas, la invitación es a soltar exigencias
y elegir conscientemente una Navidad más simple, más humana y más liviana.
Volver a la esencia también es un acto de conciencia personal.
Es darnos permiso para escucharnos, reconocer cómo llegamos a fin de año
y elegir con intención cómo queremos vivir estos dÃas.
Volver a la esencia es elegir lo natural.
Es adornar porque nos conecta y nos alegra, no por el deber ser o la competencia.
Es celebrar sin agotarnos, sin correr, simplemente por el deseo de estar juntos.
Que esta Navidad no sea sobre lo que debe ser,
sino sobre permitirnos ser.
Y disfrutar, desde la calma, la gratitud y el encuentro.
En MujeresConSentido creemos que vivir con sentido comienza cuando una mujer se permite pausar, escucharse y elegir desde lo que es y lo que siente.
Que el espÃritu de la Navidad llegue a cada hogar… y se quede. ✨